Un incendio en California deja nueve muertos y otro obliga a evacuar todo Malibú
Famosos
como Kim Kardashian, Alyssa Milano o Guillermo del Toro, obligados a
abandonar sus casas por el incendio que consume las montañas de Santa
Mónica
Dos brutales incendios, uno de ellos a las puertas de Los Ángeles,
han inaugurado en California una temporada de riesgo que nunca terminó
de irse. En el norte, al menos nueve personas han muerto en un incendio
que ha destruido 36.000 hectáreas en dos días alrededor de la localidad
de Paradise, de 26.000 habitantes, a unos 160 kilómetros al norte de
Sacramento. Cinco de las víctimas fueron sorprendidas por las llamas en
el interior de sus vehículos cuando trataban de huir de la zona. Más de
6.700 casas habían sido destruidas hasta la mañana del sábado, con lo
que se trata oficialmente del fuego más destructivo jamás registrado en
California. Más de 50.000 personas habían sido desalojadas de sus casas y
al menos 35 personas se hallaban desaparecidas.
Mientras,
en la costa de Los Ángeles, un incendio que comenzó el jueves por la
mañana ha obligado a evacuar a toda la población de Malibú, la conocida
localidad costera en la que tienen sus mansiones muchos de los famosos
de la industria del cine. El fuego, avivado por un viento inusualmente
fuerte en Los Ángeles, saltó autopistas y colinas y en menos de 24 horas
arrasó 14.000 hectáreas de matorral en las montañas de Santa Mónica,
una de las zonas más ricas de Estados Unidos. El suceso ha sido
bautizado como Woolsey Fire. La superficie quemada se duplicó en tamaño
durante la noche y el sábado llegó a las 28.000 hectáreas mientras
seguía ardiendo sin control. El olor a quemado llegaba a toda la ciudad. Entre los residentes de la zona afectados, la casa de Caitlyn Jenner
fue destruida por las llamas, según la web de cotilleos TMZ. El fuego
también llegó también cerca de la casa de Kim Kardashian y Kanye West en
Calabasas. Kardashian dijo en las redes sociales que les dieron una
hora para evacuar. El director mexicano Guillermo del Toro dejó atrás su
colección de objetos de terror y abandonó su casa la noche del viernes,
según explicó en las redes sociales. Igualmente, la actriz Alyssa
Milano o el ejecutivo Mark Burnett tuvieron que abandonar sus casas.
Lady Gaga publicó fotos de ella abandonando su casa en Malibú. La
evacuación era obligatoria el viernes por la mañana para los 12.000
vecinos de la localidad costera. En total, en el condado de Ventura han
sido desalojadas 95.000 personas. Las autoridades del condado informaron
de que "muchas" casas han quedado destruidas, pero el sábado aún no
tenían números concretos. El actor Charlie Sheen pidió ayuda en Twitter para localizar a sus
padres, los actores Martin y Janet Sheen. Asegura que estaban con un
grupo que se refugió de las llamas en una playa. Poco después, un equipo
de una televisión local encontró a Sheen en la playa.
Vehículos calcinados en el incendio de Paradise, California, en el que han muerto cinco personas.STEPHEN LAMREUTERS
Durante el jueves, la carretera costera que conecta Malibú con Los
Ángeles estaba completamente atascada de personas tratando de salir de
la zona. Se encontraban bajo una enorme muralla de humo que se levantaba
sobre las montañas de Santa Mónica, visible desde todo Los Ángeles y
que afectaba al aire de la ciudad. Allí, las llamas consumían el rancho
de Paramount donde están los decorados de la serie Westworld,
un símbolo de Hollywood que se utiliza para películas del oeste desde
1927. Los caballos de los ranchos de la zona encontraron refugio en las
playas de Malibú. El incendio que amenaza Malibú se originó el jueves a mediodía al
otro lado de la montaña, en Thousand Oaks, justo cuando esta rica zona
de las afueras se recuperaba de la tragedia de la matanza a tiros de 12
personas en un bar de country por un exmarine. El
mismo lugar que sirvió durante el día para acoger a las familias de los
fallecidos tuvo que ser acondicionado por la noche para dar refugio a
familias evacuadas de sus casas. Durante el viernes, el fuego empezó a moverse hacia la ciudad de Los
Ángeles y por la tarde ardieron una casa detrás de otra en dirección a
West Hills. En este barrio, ya dentro de Los Ángeles, se ordenó el
desalojo obligatorio el viernes por la noche. El jefe de bomberos del
condado, Daryl Osby, estimó que se habían perdido alrededor de un
centenar de casas hasta el mediodía, según Los Angeles Times. Un tercer incendio, un poco más al oeste, lleva arrasadas 2.500
hectáreas en la zona de Camarillo, también cerca de las zonas naturales
protegidas de Malibú. Los tres incendios se han propagado con extrema
celeridad a causa de la poca humedad del terreno y de los fuertes
vientos, que en el caso del sur del Estado son conocidos como vientos de
Santa Ana, muy secos y que soplan con fuerza cada otoño provenientes
del área desértica del interior de California. Con nueve cadáveres calcinados, daños materiales incalculables y los
dos fuegos todavía ardiendo sin control, las primeras palabras del
presidente de Estados Unidos sobre el suceso fueron para culpar a
California por los incendios. "La gestión del bosque es muy mala", dijo
Donald Trump en un tuit. "Damos miles de millones de dólares cada año,
se han perdido tantas vidas, todo por una grave mala gestión de los
bosques. Hay que remediarlo ya, ¡o no más pagos federales!". California
ha solicitado ayuda federal en varias ocasiones tras los desastres
naturales. Trump nunca antes había hecho política con este asunto, a
pesar del enfrentamiento abierto que mantiene con un Estado que se ha
autodenominado la resistencia a su presidencia. Desde 2017 California
ha sido golpeada por una temporada de incendios que se ha vuelto
constante durante todo el año. Los expertos lo atribuyen a una mayor
sequedad y a la cantidad de combustible que hay en el monte después de
un año inusualmente húmedo que siguió a cuatro años de sequía. Entre
octubre de 2017 y enero de 2018 se produjeron el incendio Tubbs, en la
zona vinícola al norte de San Francisco, que dejó 22 muertos y 5.600
casas quemadas, y el fuego Thomas, en Ventura, no muy lejos del de este
sábado, que es el más grande registrado en la historia de California con
114.000 hectáreas quemadas.
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